Título del libro
Tsundoku / El arte japonés de acumular libros
Autor
Taiki Raito Pym
Idioma
Español
Editorial
Godot
168 páginas
Ejemplar nuevo
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En estas páginas, la realidad se desdibuja para dar paso a un universo donde la tinta cobra vida. Halfon desciende por los laberintos de la creación literaria, donde los ecos de Hesse, Capote y Hemingway se entrelazan con la búsqueda incesante de una voz propia. Un duende, o quizá un ángel, guía al autor por senderos insospechados, revelando que la literatura es un espejo donde nos reconocemos. A través de un entramado de fragmentos narrativos, recuerdos personales y evocaciones, el autor compone un mosaico poético de los momentos fundantes de su escritura. Entre cafés silenciosos y ciudades que respiran historias, este libro se construye fragmento a fragmento, como un palimpsesto revelaciones.
Escribo para que me lean, creo recordar que dijo en algún momento Oscar Wilde. Pero dígame, señor Wilde, le objetaría yo si pudiese, ¿por qué quiere usted que lo lean? Y el señor Wilde, audaz, monumental, con su genio irónico siempre afinado, probablemente me respondería que quiere que lo lean para así poder seguir escribiendo. Creo que no hay mejor cierre que ese.Hay libros que compramos con la seguridad de que no los leeremos enseguida, o que quizá no los leeremos nunca. Y, sin embargo, ahí están, apilados en la mesa de luz, en el escritorio, en el comedor. Son presencias silenciosas que acompañan, sin pedir nada a cambio. El término japonés tsundoku pone nombre a una costumbre tan extendida como difícil de admitir: la de comprar libros para otro momento… que a veces no llega. Más que una manía, tsundoku es una forma de vida. Es el placer de elegir un libro sin urgencia. Es vivir rodeados de historias posibles. Este libro —que habla de libros, sí, pero también de deseo, memoria, identidad y tiempo— propone una mirada sobre el acto de acumular lecturas. Una biblioteca desbordada puede ser un refugio, un mapa, un consuelo. Y cada tomo, incluso cerrado, una promesa.
Tener una casa que sea capaz de causar asombro no es algo banal ni ordinario. La biblioteca de quien practica el tsundoku es una especie de territorio inexplorado. Es verdad que nosotros mismos trajimos esos libros y los guardamos junto al resto; pero, hasta que no decidamos abrirlos, hojearlos o leerlos, seguirán siendo un misterio. Seguirán siendo verdades desconocidas, recordatorios de todas las historias que hay en el mundo, posibilidades
